
Las olas del norte eran frias solitarias y peligrosas, un embravecimiento del mar que bajaba por la costa cuando el invierno agonizaba. soliamos hacer novillos e ir a ver como rompian las olas.
Soplaba una brisa suave en los tibios atradeceres de la marea baja. Recuerdo las rocas y el agua cristalina, pero todo aquello quedo atras y no es que cambiaran las rocas ni la playa ni las olas, cambio la gente, unos se casaron, otros se fueron a vivir al interior, otros buscaron emociones nuevas, otros muieron.
EGM
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